Y es que la exquisita variedad de pescado frito regado con Barbadillo no es el único atractivo de este rincón de Cádiz que he podido descubrir en mi corta estancia en esta comarca (del 27 al 30 de Diciembre de 2007), y que en la práctica, por la larga duración del viaje, representan al fin y al cabo dos días hábiles.
Si te gusta la vida activa, el turismo y los viajes, el senderismo, el 4x4, la caminería, la caminería histórica, la cartografía, la cartografía antigua, y todo lo relacionado con el geoposicionamiento y la aplicación del GPS en actividades outdoor, las experiencias y vivencias que aquí relato van a resultarte de interés.
jueves, 27 de diciembre de 2007
Unos días en Conil de la Frontera
martes, 25 de diciembre de 2007
Humedales de Velilla de San Antonio
Aparqué el coche en torno a las 10:45h de este día de Navidad de 2007 al final del pequeño polígono industrial de la localidad de Velilla de San Antonio, en Madrid, muy cerca de Mejorada del Campo. El área urbanizada y asfaltada del polígono llega hasta el mismo pie de la primera de las lagunas, La del Raso, una antigua gravera actualmente recuperada como zona recreativa. No obstante para llegar hasta aquí tuve recorrer en torno a dos kilómetros por pistas de tierra, algunas muy exiguas por la vegetación cunetera, torpemente dirigido por el Navegador GPS.
Tras sortear una zanja, continué el paseo cruzando por un talud de tierra que separa la Laguna del Raso y la Laguna del Picón del Los Conejos, la más grande del conjunto, con 25 hectáreas de superficie y de silueta irregular, con abundantes recovecos que resulta muy atractiva para la fauna de la zona (Cormoranes, somormujos, patos cuchara, ánades reales, porrones europeos, garzas reales, gaviotas reidora y sombría y otras especies).
Superado este talud-puente, continué el paseo por una exigua senda, flanqueada por altas tobas, que discurría entre la laguna del Picón de Los Conejos y el Río Jarama, siguiendo el curso del río y aproximándose decididamente hacia la zona de los cortados. Aquí vamos siguiendo un meandro que forma una horquilla casi perfecta, por lo que se pasa de caminar en dirección Suroeste, a dirección Nornoroeste.
Una vez a los pies de los cortados, de los que sólo nos separa el río, la senda se abre y ensancha haciendo más cómodo su tránsito. En este bonito y sereno paseo por la rivera del Jarama, el silencio sólo se rompe por el canto de las aves.