domingo, 27 de octubre de 2013

Un paseo por los Llanillos

Adentrarse en la Pedriza del Manzanares siempre tiene algo de reto y de aventura dependiendo del lugar al que uno quiera llegar. Esta colosal mole granítica modelada al capricho de las fuerzas naturales es capaz de llevar al límite hasta al más avezado excursionista.



El objetivo de la ruta propuesta no es éste, que para ello existen más apropiados itinerarios, sino deparar al senderista una grata experiencia a modo de menú degustación de todos los sabores que La Pedriza puede depararnos al paladar.



Así pues partiendo de Canto Cochino, podremos disfrutar del camino holgado y bien señalizado que asciende hasta el bonito y recoleto Collado del Cabrón. Desde aquí tomaremos la pista, menos holgada y no señalizada que se adentra en el frondoso pinar de la zona de los Llanillos, pasando por algunos claros que nos depararan expectaculares vistas a estas singulares formaciones graníticas.





En este tramo y especialmente por el pinar, algunas veces habremos de utilizar la intuición más que el GPS para no salirnos de la vereda principal, sin que por ello vayamos a encontrar grandes problemas de orientación en esta zona.



Al alcanzar el muy peculiar paraje del cruce de los Cuatro Caminos, inmerso en el sobrecogedor silencio que acaricia este pinar, podremos tomar camino de vuelta a Canto Cochino, un poco retorcido al principio, y más derecho al final, a medida que vamos acompañando la vigorosa caida de las aguas de los arroyos y fuentes que alimentan el Manzanares, en esta, su cuenca alta.



Ficha técnica de la ruta y descarga de track en Wikiloc:
http://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5577178

viernes, 23 de agosto de 2013

Karlovy Vary

Karlovy Vary es una bella y curiosa ciudad de la Región Histórica de Bohemia, en la parte Oeste de La República Checa, a unos 130kms de Praga. La calidad de sus aguas termales la han conferido el carácter e identidad de ciudad-balneario centroeuropea por excelencia desde su fundación en 1350.



Desde aquellos tiempos hasta nuestros días, ilustres personajes de la alta sociedad Europea acudieron y siguen acudiendo en busca de tratamientos termales para todo tipo de dolencias.



Si bien, actualmente, a parte de la oferta terapéutica que ofrecen sus balnearios, la ciudad se ha convertido en un escaparate del lujo que atrae diariamente a las más poderosas fortunas, especialmente procedentes de Rusia y el entorno de países del Este cercano.



La ciudad presenta una arquitectura bellísima que se distribuye entre ambas laderas de un angosto valle, donde confluyen los ríos ríos Ohře (Eger) y Teplá, dotándola de una atmósfera muy especial que envuelve y cautiva al visitante desde el primer momento.







Resulta muy típico encontrar las calles de la ciudad repletas de visitantes paseando entre sus columnatas, portando unas características jarritas en la que degustar las aguas de cada una de las 13 fuentes principales de la ciudad, de las que manan las aguas, cada cada cual con sus diferentes propiedades y temperaturas.







Es por ello que a parte de ciudad-balneario y de mercado del lujo, sin lugar a dudas Karlovy Vary es quizás el mayor destino turístico de la República Checa tras la ciudad de Praga, lo que la convierte en visita recomendada, casi obligada, para el visitante curioso que pretenda disfrutar y conocer a fondo este país.